Epicteto sobre reaccionar y Controlar las Emociones

“Recuerda, ser golpeado o insultado no es suficiente para ser herido, has de creer que has sido herido. Si alguien tiene éxito provocándote, entiende que tu mente es cómplice en la provocación. Por eso es esencial que no respondamos de forma impulsiva a nuestras impresiones; esperar un momento antes de reaccionar, nos facilitará mantener el control.” -Epicteto

La psicología moderna concuerda con esta idea de más de dos mil años. En su libro Pensar Rápido Pensar Despacio, Daniel Kahneman nos habla sobre los dos “sistemas” que rigen nuestro pensamiento.

Estos sistemas no existen como una región concreta, sino que sirven como una analogía para entender cómo reacciona nuestra mente ante distintos estímulos. El sistema 1 es el intuitivo y el que lleva a las respuestas rápidas, y el sistema 2 es el lento y que nos permite usar la lógica, aunque no siempre sea correcta.

En la cita de Epicteto. el hace referencia al funcionamiento del sistema 1. Este es el que nos lleva a reaccionar de forma automática, con respuestas condicionadas que hemos adquirido durante nuestra vida. Estas respuestas no suelen ser las ideales, porque nuestro cerebro tiende a usar aquello que requiere menos energía y esto suele coincidir con dejarnos llevar por las emociones.

Muchas de nuestras respuestas las adquirimos durante nuestra niñez. Por eso las respuestas de enfado, violencia, y victimismo son las mas comunes, porque son las estrategias que todos nosotros usamos de pequeños y que nos permitieron “controlar” la respuesta de nuestros padres.

Responder a cualquier situación sin pensar, es una receta para el desastre porque es lo mismo que dejar que conduzca un vehículo un niño de 5 años, en lugar de tomar el control nosotros mismos. 

Darnos cuenta de esto, nos abre la posibilidad de controlar nuestras reacciones. Esto no significa eliminar la posibilidad de reaccionar sin pensar, es poco probable que lo podamos eliminar por completo, pero sí que permite elegir cuál será nuestra respuesta automática.

En esta elección, es donde entra la importancia de estudiar psicología y la lógica. La psicología nos permite entender mejor nuestro comportamiento, y cómo este afecta a los demás. La lógica nos permite aprender de nuestras experiencias, y entender las relaciones entre nuestras acciones y sus resultados, sin dejarnos llevar por nuestros sesgos cognitivos.
Tomarnos un segundo para respirar cada vez que sintamos la ira, o tranquilizarnos al ver que otra persona está alterada, son la clave para tomar el volante y dirigirnos hacia el camino que deseamos.

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