Memento Mori, Heródoto y la Muerte

Los antiguos egipcios tenían la costumbre de sacar camillas con esqueletos y pasarlos entre las mesas al final de las grandes fiestas, según el antiguo historiador griego Heródoto. El objetivo podría haber sido recordarles lo efímera que es la vida y por lo tanto la importancia de vivir en el momento.

La perspectiva de la muerte nos permite dejar de lado nuestras dudas e inseguridades y dedicarnos únicamente a aquello que realmente nos importa, ya sea ir de fiesta, estudiar para sacarnos una carrera, pasar tiempo con nuestra familia, o aprender ballet. Quizá la principal razón por la que vivimos con tantas dudas, miedo y estrés, es porque subconscientemente recordamos que la muerte puede llegar en cualquier momento, y vemos que aun asi no estamos viviendo como realmente nos gustaría.

Aunque al principio pueda parecer morboso, el recuerdo de la muerte, o memento mori, nos ayuda a dejar de lado las opiniones de otras personas y reevaluar lo que es importante para nosotros.Si hemos visitado el Coliseo en Roma, Ginkaku-ji o Kinkaku-ji en japón, o cualquier otro monumento ahora demolido, estamos observando la vida y muerte de nuestros antepasados. Y con ello deberíamos recordar lo efímero que es todo. En el caso del coliseo queda poco de lo que alguna vez fue y hoy en día no se usa para muchos más que atraer a turistas. Y ambos templos, Ginkaku-ji y Kinkaku-ji, construidos como muestra del poder de señores de la guerra del Japón feudal, acabaron quemados en varias ocasiones.

Todo lo que conocemos eventualmente se convertirá en polvo: el tiempo no diferencia ni siquiera entre seres vivimos y objetos, y mucho menos entre ricos y pobres. Si sentimos que hay algo que queremos hacer, pero tenemos demasiado miedo para dar el paso, entonces podría irnos bien pasar algún tiempo en la naturaleza. Si paseamos por un parque, a lo largo del año podremos ver como en verano los arboles estan llenos de hojas y flores, como estas caen y se marchitan en otoño, y como poco a poco en invierno nacen los capullos que acaban dando las flores en primavera.

Gracias a la ciencia y los avances en tecnología hemos mejorado nuestras condiciones de vida, pero quizá a su vez hemos creado una burbuja que no nos perite ver la realidad de que seguimos siendo parte de la naturaleza. Nosotros también estamos sujetos a los ciclos vitales, y si no aprovechamos para salir de nuestra zona de confort ahora, es probable que nunca podamos hacerlo. 

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