Musonio Rufo ¿Quién es Cayo Musonio Rufo?

¿Quién es Musonio Rufo?

El nombre Gayo o Cayo Musonio Rufo puede no sonarnos, pero el trabajo del «principal estoico de su época», como el historiador romano Tácito prefiere llamarlo, seguro que nos suena. La influencia de Musonio en el estoicismo fue y sigue siendo significativa.  Nacido como un miembro de la clase administrativa romana conocida como caballeros (équites), que fue exiliado tanto por Nerón como por Vespasiano, debido a su principio de vivir de acuerdo a su concepto de justicia.

La vida de Musonio Rufo

Para entender quién fue Musonio Rufo y la importancia de su vida, primero debemos entender la situación política del momento. El emperador en aquella época era Nerón, el hijo adoptivo del emperador Claudio, y pupilo de Séneca. Nacido de una de las relaciones de Agripina la menor, este emperador nació y creció con poco dinero y asociandose principalmente con artistas, gladiadores, y cortesanas, una de las cuales fue quien lo crió durante el exilio de su madre.

Debido a su interés en el arte, principalmente la poesía y el teatro, se sabe que Nerón dedicó poco tiempo a gobernar y que en su mayoría se centraba en dedicar dinero y tiempo a sus hobbies. Esto le ganó una gran oposición, de la cual fue miembro Musonio Rufo. Cuando Nerón exilió a Rubellius Plautus, Musonio le siguió al exilio  y después de la muerte de Plauto, regresó a Roma.

Pero debido a su relación con el estoicismo, se convirtió en objeto de sospecha y aversión en la corte de Nerón, y en consecuencia fue desterrado a la isla de Giaros por un cargo, supuestamente fabricado, de participación en la conjura de Pisón. Musonio pudo sobrevivir y establecer una pequeña comunidad filosófica en Giaros, algo que menciona, en su noveno discurso, enfatizando sus beneficios para un estoico.

Regresó bajo el mando de Galba, después de que Nerón se suicidara al informarle que había varios generales en proceso de empezar un golpe de estado y que no tenía el apoyo del ejército o la guardia pretoriana, y con ello dio comienzo al llamado año de los cuatro emperadores. Musonio era tan apreciado en Roma que Vespasiano, el vencedor después del año de los cuatro emperadores, le permitió quedarse cuando los otros filósofos fueron exiliados, pero finalmente también fue exiliado, y solo regresó después de la muerte de Vespasiano. En cuanto a su muerte, solo sabemos que se fue en el año 101 d.C., según Plinio.

La filosofía como forma de vida

La vida de Musionio demuestra que no todos los estoicos estaban en posiciones de poder, y por lo tanto lejos de los problemas a los que se enfrentaba la mayoría de la gente. No todos los estoicos eran senadores ricos. También había otro tipo de ejemplar estoico, aquel cuyo estilo de vida ascético le valió la admiración de sus contemporáneos más ricos y le permitió criticar las pretensiones de la sociedad de clase alta con autoridad. Otros ejemplos de esto son Epicteto, y Catón, ambos conocidos por su defensa de una vida simple.

En su defensa del cristianismo, Contra Celsum, Orígenes de Alejandría, uno de los principales autores de los inicios de la iglesia  durante los reinados de los emperadores Filipo el Arabe y Decio, escribió que había dos hombres cuyas vidas todos los demás deberían modelar: Sócrates y Musonio. 

Casi tres siglos después de su muerte, el emperador Juliano el Apóstata, emperador que nació como uno de los muchos primos del emperador del momento y que sobrevivió hasta convertirse en monarca y estuvo en proceso de revertir la expansión del cristianismo por el imperio, escribió sobre su admiración hacia Musonio. 

Musonio fue exiliado tres veces en total, pero su inquebrantable devoción a sus creencias estoicas y su oposición constante, casi siempre solo, al comportamiento de la corte del emperador Nerón le valió un respeto entre muchos. Se negó a obedecer a Nerón y aunque para muchos otros romanos la muerte habría sido preferida, algo nacido de sus ideales guerreros, Musonio demostró que seguir vivo y luchar un día más es una victoria. 

Poco antes de rendirse, incluso Thrasea, el aliado anti-Nerón de Musonio, decía: «Prefiero que me maten hoy que que me expulsen mañana». Musonio estaba perplejo pero no convencido por el siguiente punto de vista: «Si elegimos la muerte porque es el mal mayor, ¿qué sentido tiene eso?» O, si lo elegimos como el menor de los dos males, recuerda quién nos dio la opción en primer lugar. «¿Por qué no tratamos de aceptar lo que se nos ha dado?»

Musonio insistió en que que nos quitaran todo significaba que nos quedaban solo las cosas que necesitábamos: nuestra alma, nuestro cuerpo y nuestra mente. Con esas tres cosas, el exilio está lejos de ser algo malo; es una oportunidad para el crecer como persona. 

Una oportunidad de practicar la virtud controlando lo que uno puede, permaneciendo indiferente a perder nuestras posesiones. Musonio decidió aceptar el exilio como una oportunidad para practicar lo que el estoicismo le había enseñado, para vivirlo y demostrarlo en la acción. Musonio volvió a su tierra natal después de la muerte de Nerón y Vespasiano, convirtiéndose  en un destacado maestro estoico. Uno cuya vida se había convertido en la mejor defensa del mensaje de que la práctica triunfa sobre la teoría.

Quizá su idea más importante, que ha sobrevivido gracias a sus alumnos Lucio y Pollio en “Lecciones y Fragmentos”, es que el estoicismo es como cualquier otra habilidad, algo que podemos aprender y en lo que la práctica es imprescindible para mejorar.  Para ilustrar la idea, lo compara con el músico que puede recitar cualquier libro sobre el tema pero nunca se detiene a tocar un instrumento frente al músico que nunca se detiene a recoger un libro. 

O el capitán de barco que ha dirigido innumerables barcos pero no puede recitar el manual del operador, mientras que el otro ha memorizado el manual pero nunca ha llevado un barco. 

Musonio enseñó filosofía estoica, pero los estudiantes se reunían en su mayoría porque era de las pocas personas que vivía su filosofía y la predicaba con el ejemplo. Esta diferencia entre aquellos que desarrollan una filosofía y la viven y los que se dejan llevar por ideas y premisas sin comprobar si son ciertas se hace especialmente aparente desde Descartes. Quizá los “peores ejemplos”, son los de Berkeley que consideraba que nunca podemos lograr conocimiento y que el mundo desaparece cuando “dejamos de percibirlo”, argumento que usó para justificar la “necesidad de un observador” que en su caso es Dios. Y Hume que consideraba que no existía nada además de nuestra mente, pero que aun así admitía que disfrutaba de salir a cenar con sus amigos. 

A diferencia de estos ejemplos más modernos, Musonio vivía su filosofía sin desviarse incluso cuando otros decidieron dejarle sin nada, solo por seguir con sus principios. Sus alumnos lo respetaban no por lo que decía, sino por lo que hacía.

La filosofía de Musonio

La filosofía de musonio se caracteriza por considerar la lógica como un elemento clave, considera que es una señal de una mente débil negarse a examinar la falacia. Podría decirse que Musonio presta poca atención a las doctrinas físicas de los estoicos; afirma que los dioses lo saben todo sin necesidad de razonar, porque nada les es oscuro o desconocido. Lo cual nos indica como por esta época el estoicismo empieza a desarrollar elementos de misticismo, lo que seguramente haya sido una de las razones por las que el cristianismo lo usó de base. 

Musonio considera que el alma humana es afín a los dioses, lo cual demuestra que el optimismo, griego característico de Platón y Aristóteles, sigue siendo un elemento importante. Esto también lo diferencia de las filosofías de filósofos como San Agustín, conocido por ser uno de los líderes del movimiento pesimista que considera que nuestra vida en este mundo es un “pecado” y que nuestro deber es expiar el pecado inicial.

Musonio también considera, como otros estoicos, que el alma es material, que puede purificarse y limpiarse después de haber sido corrompida por la influencia corporal. Algo que teniendo en cuenta que se conoce a Nerón por su ataque contra los cristianos, nos indica que quizá podría haber habido una relación entre las ideas de Musonio y los líderes del movimiento católico en Roma, aunque esto es más bien especulación por mi parte.

Musonius prioriza la ética sobre la lógica y la física porque cree que la filosofía no es más que la búsqueda de una vida virtuosa. Exige que todas las personas, hombres y mujeres por igual, estudien la filosofía como único camino seguro hacia la virtud. 

Está de acuerdo en que es sencillo dejarnos llevar por nuestras emociones, y el único impedimento importante para vivir una vida verdaderamente moral que se le ocurre son los prejuicios inculcados en la mente desde la infancia, así como los malos hábitos reforzados con el tiempo.  Para Musonio, la filosofía es el arte mental de curar, y valora mucho la práctica de la virtud, prefiriendo la práctica a la teoría. En concreto, distingue entre dos tipos de práctica: el ejercicio mental en la reflexión y la adopción de buenos hábitos.

A nivel histórico quizá el principal factor por el que recordamos a Musonio, aparte de por ser una de las pocas personas que vivía de acuerdo a su filosofía, es que fue el maestro de uno de los principales filósofos, junto a Marco Aurelio y Séneca, Epicteto. 

Epicteto es conocido por ser uno de los pocos filósofos cuya vida empezó como esclavo, con un “dueño” cruel cuyo pasatiempo era hacerle sufrir y a quien le puede “agradecer” haber acabado con una pierna coja. Estos inicios más que humildes son una de las razones por las que Epicteto es uno de los filósofos estoicos más respetados, y podría decirse que en parte podemos agradecérselo a Musonio. 

Epicteto, nacido como esclavo, dedicaba todo el tiempo que tenía libre a asistir a las conferencias de Musonio. La influencia de Musonio en Epicteto se manifiesta explícita e implícitamente en su enseñanza. Ambos se centraron en la ética sin distraerse con la teoría. Y, a pesar de tener razones para reaccionar con ira u odio, ambos encontraron la fuerza necesaria para seguir adelante cuando su vida se volvía injustamente difícil.

«Musonio solía ponerme a prueba diciendo, ‘tu maestro te va a afligir con una u otra dificultad'». Y cuando respondía ‘así es la vida’, él decía ‘¿Debería decirle algo aun así, cuando puedo conseguir las mismas cosas de tí? Y es que de hecho, es estúpido y un sin sentido tratar de obtener algo de otra persona que uno puede obtener por mi mismo. Puesto que puedo obtener grandeza de alma y nobleza de mí mismo, ¿por qué debería buscar de otros una granja, dinero o algún cargo? ”- Epicteto

Musonio primero sobrevivió al exilio, y los principios que defendió guiaron más tarde a su alumno, Epicteto, en su respuesta y triunfo sobre la esclavitud. La carrera docente de Musonio no habría ocurrido si hubiera sucumbido a Nerón, elegido la muerte o elegido vivir sus años felizmente alejado de Roma y sus turbulencias. Y lo mismo podría decirse de Epicteto. ¿Dónde habría llegado Epicteto si su maestro le hubiera ayudado cada vez que tuviera problemas, en lugar de encontrar soluciones por su cuenta? 

La obra y vida de Musonio también impacto a otro de los principales filósofos estoicos, Marco Aurelio. Marcus agradece a uno de sus profesores de filosofía, Rusticus, en el primer libro de Meditaciones, «Deudas y lecciones», por introducirle a la filosofía de Epicteto, y por lo tanto, en parte a la de Musonio Rufo.

Musonius Rufus fundó muchos principios fundamentales, incluido el entrenamiento de la percepción y el control de lo que podemos controlar mientras permanecemos indiferentes a todo lo demás, Amore Fati, Premeditatio Malorum entre otros. Todos estos, hasta cierto punto, nacen del estilo de vida de Musonio y las lecciones que aprendió en el proceso. 

Musonio Rufo sobre la práctica y la teoría

“Cuando se nos planteó a nosotros [sus alumnos] la cuestión de si el hábito o la teoría eran más eficaces para obtener la virtud —si por teoría entendemos lo que nos enseña la conducta correcta, y por hábito entendemos el estar acostumbrados a actuar según esta teoría— Musonio consideró que el hábito es más efectivo». Tomado de Conferencias.

Para avanzar en el arte de vivir, los estoicos enfatizaron la importancia de los hábitos. Y Musonio fue uno de los principales proponentes de la importancia de los hábitos en la época. Por ejemplo, en el caso de la virtud, defendía que:

 «La virtud no es sólo el conocimiento teórico, sino también la aplicación práctica… Así que, para llegar a ser bueno, no solo debemos estar  familiarizado con los preceptos que conducen a la virtud, sino también debemos ser disciplinados en la aplicación de estos principios». Conferencias de Musonio Rufus

El valor no puede ser algo sobre lo que leemos, tomamos notas meticulosamente, y luego lo que una vez fue aterrador ya no se teme. No, el coraje solo se reclama a través de demostraciones diligentes frente al peligro impasible. Eso vale para la templanza, la prudencia, la paciencia o cualquier otra virtud estoica que se espera que se convierta en un hábito.

“En la mayoría de las situaciones, abordamos las circunstancias no de acuerdo a las suposiciones correctas, sino siguiendo nuestros hábitos. Dado que todo lo que he dicho es cierto, la persona en formación debe buscar elevarse, para dejar de buscar el placer y alejarse del dolor; dejar de aferrarse a vivir y aborrecer la muerte; y en el caso de la propiedad y el dinero, dejar de valorar el recibir sobre el dar ”. – Musonio Rufo (Clases/Sermones)

En la base de una montaña, en un bosque espeso, no tenemos la capacidad de orientarnos o trazar un mapa de nuestro entorno. Solo vemos lo que está ante nuestros ojos.

Si comenzamos a subir la ladera de la montaña, podemos ver más de nuestro entorno y cómo se relacionan con otras partes del paisaje. Cuanto más alto vamos, más nos damos cuenta de que lo que pensamos más abajo no era del todo exacto, se basaba en una perspectiva ligeramente distorsionada.

En la cima de la montaña tenemos una vista panorámica clara de la escena y una claridad perfecta en cuanto a la disposición del terreno. Para nosotros los humanos, encerrados en el momento presente, es como si viviéramos en la base de la montaña. Lo que es más evidente a nuestros ojos —las otras personas que nos rodean, el bosque circundante— nos da una visión limitada y sesgada de la realidad. El paso del tiempo es como un lento ascenso a la montaña.

Las emociones que sentimos en el presente ya no son tan fuertes; podemos desapegarnos y ver las cosas con mayor claridad. Cuanto más ascendemos con el paso del tiempo, más información agregamos a la imagen. Lo que vimos tres meses después del hecho no es tan exacto como lo que llegamos a saber un año después.

Debemos entrenarnos para separarnos de la avalancha inmediata de eventos y elevar nuestra perspectiva. En lugar de reaccionar, debemos dar un paso atrás y estudiar no solo los eventos, sino tambien el contexto en el que se dan. Considerar las ramificaciones posibles de cualquier acción y elegirlas de acuerdo a nuestros objetivos a largo plazo. Al hacerlo, nos daremos cuenta de que en muchas ocasiones la gente reacciona a espejismos, derrochando tiempo y energía en el proceso, que podrían usar para desarrollar sus objetivos.

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