¿Qué significa Ser antifrágil?

La ciencia demuestra que nuestros cerebros pueden cambiar con el tiempo, incluso los rasgos básicos como el coeficiente intelectual pueden verse influenciados por nuestro entorno o nuestra educación. La base de la perseverancia y resiliencia es tener una mentalidad de crecimiento que podamos mejorar y aprender a ser optimista para interpretar los desafíos, como temporales y algo que podemos superar. Nassim Nicholas Taleb, autor de Cisne Negro, y Antifrágil, encapsula estas ideas en el concepto de antifrágil. Cuando hablamos de algo antifrágil nos referimos realmente a algo que crece cuando recibe impactos.

Un ejemplo que todos conocemos es el de la Hidra de Lerna, que es capaz de crecer 2 cabezas por cada una que pierde. Es una criatura que crece ante la adversidad. A diferencia del  Fénix que vuelve al estado en el que estaba inicialmente después de renacer de sus cenizas, la Hidra se va haciendo más fuerte con cada problema.

Creer que podemos mejorar nuestra situación de vida a través de nuestro propio esfuerzo es la base para hacer crecer nuestra resiliencia y determinación. Esto es lo que llamamos tener esperanza.

En su libro Aprenda optimismo Martin Seligman, que explica cómo interpretamos las cosas que nos suceden afecta a nuestra capacidad de resolver problemas. Cuando se enfrentan a un desafío, las personas positivas lo ven como temporal y buscan formas de superarlo. Los pesimistas en cambio piensan que son incapaces de cambiar sus circunstancias. 

Esto se demostró en unos experimentos en 1964, donde Seligman descubrió que bajo ciertas condiciones, los animales podían «aprender a sentirse indefensos» y básicamente darse por vencidos. En los seres humanos, esto se conoce como indefensión aprendida, y los optimistas tienen una mejor salud mental y éxito en la vida, gracias a que pueden reducir los efectos de esta tendencia. Ciertos tipos de entrenamiento de resiliencia psicológica pueden  aprender a interpretar las circunstancias de forma optimista.

En el libro mindset, Carol Dweck explica el concepto de mentalidad de crecimiento, que es la creencia de que podemos cambiar, incluso en los aspectos básicos de nosotros mismos como nuestra inteligencia

Lo opuesto a esto es una mentalidad fija, la creencia de que todos nuestros talentos se establecen desde el nacimiento y no podemos crecer. Los estudios de Dweck encontraron que los niños estudiaban más duro después de que se les animaba a «esforzarse más» y se les elogiaba por sus esfuerzos, que cuando se les elogiaba por su capacidad intrínseca o se los elogiaba sin importar nada.

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